Los trajes de flamenca de niñas pequeñas, han tenido siempre
un encanto especial. Los pequeños volantes, el corte diminuto de las mangas y los
tacones asomándose por el bajo son una de las muchas maravillas que crean los
diseñadores y profesionales de este sector. Hay infinitud de colores,
combinaciones y diseños que hacen que cada traje de gitana de niña sea único
y muy personal.
Estos vestidos están confeccionados con el mismo cariño y empeño
que otro cualquiera y para los modistos tienen la misma relevancia que todos
los demás. En los desfiles, juegan un papel
muy importante. Le dan a la marca un toque de ingenuidad, consiguiendo
que el espectador logre emocionarse y enamorarse de esas pequeñas que, con desparpajo
e inocencia, se comen la pasarela.
Desde muy pequeñas, las niñas se empapan de esta tradición,
luciendo sus vestidos incluso cuando todavía ni han empezado a caminar.
Es esta la razón por
la que cualquier sevillana queda seducida por la feria de abril, pasando a ser
una de las fechas más importantes del calendario y esperando todo el año a que llega la semana mágica de Sevilla.
